Sé que deseas mi cuerpo

Quiero bailar para ti, desnuda y alocada sobre tu cama, con la música de fondo y esa botella de vino a medio tomar que tanto me gusta. 

Tocarme el cabello, sonreír, mover la cadera de lado a lado con la certeza de que me observas, porque sabes cómo me pone tu mirada. Seguro me pedirás que te mire y entonces será tu culpa, ya no podre reír, bailar y tocarme, querré un beso tuyo, uno intenso, de esos que saben a sal y azúcar. 

Te veré ahí, con tu aparente tranquilidad, reteniendo las ganas de soltar lo salvaje y estamparme contra la pared en un acto posesivo y lleno de locura. Tal vez deba no darte ese beso y, con la misma sonrisa, mover la curvatura de mi espalda en una descarada invitación a lo carnal. 

Me gustará tanto sentirte tras de mí, con tus manos justo en el lugar correcto de mi desespero. Así que, cielo, si me dices al oído que te gusta lo que ves, no podré evitar morderme la boca, pero si me dices que deseas mi cuerpo, por esa noche te lo doy, todo, sin límites, para que hagas lo que quieras... Seguro es que yo también te deseo.



¿Lo deseas, corazón?

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