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Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2015

Una mirada...

La única forma...

Tu boca es...

Un beso

Pensando en ti

El dolor del olvido

Estar ahí...

La mentira del último aliento

Dicen que justo en el momento antes de soltar el último aliento, logras ver los recuerdos de tu vida, pasando ante tus ojos como una película. Y no hay nada más falso que esto. Ayer la muerte me saludó con la mano, pasó frente a mí, y me dijo: “aun no es el día, pero te observo”.

Todo comenzó tras una salida a última hora, tenía que ir al banco y hacer un depósito con la suma de tres dígitos, o la persona necesitada tendría un contratiempo de los irreparables. Nada material iba a ganar por el esfuerzo, tan solo la satisfacción de hacer un bien, solo que aquella mañana, ese bien se vería encasillado bajo la etiqueta de “los bienes que hacemos de alto riesgo y que la vida no nos recompensa con dinero”. Me detuve frente al semáforo en rojo, activé la palanca de emergencia, y le eché una miradita a mi niño más pequeño, quien dormida plácidamente, ajeno a lo que ocurriría. La hora avisaba que se acercaba el medio día, horario del tapón, de la locura, del estrés, y antes de replantearme la …

Corazón perforado

Prefiero caer en el abismo de la oscuridad, antes que entregar la poca cordura que me queda, y ver cómo te regodeas entre las flores del Jardín del Edén, mientras a todas las riegas con tu cariño. Prefiero tener el corazón perforado, sangrando, y ver a lo lejos tu sonrisa para que no seas capaz de sanar mi herida, porque sé, irreparablemente, que la abrirás de nuevo. Preferiría; porque no tengo el control de mi condición, no mirarte. Pero ya es tarde, o tal vez no: he logrado escapar del cuidador de las flores, solo para observar en silencio y risas furtivas el encanto irremediable. Y eso, para mi condena, solo me retiene aún más en el abismo de las penumbras.

AuraLuna 

Yandere

¡Yandere!- me gritaban en la calle. Nunca entendí el porqué, si lo único que tenía al filo del ventanal era la treintena de orejas masculinas, todas dentro de hermosos frascos de colores que al atardecer formaban una aurora boreal dentro de mi casa.
AuraLuna

Contracción

Seres oscuros invaden mis ojos, me poseen, me seducen. ¡Oh!, mi alma se corrompe entre las sombras y la luz que aún queda en el rincón. ¡Oh!, mi cuerpo se inflama y convulsiona, me hacen perder la razón. Me hacen danzar, tener visiones perversas, me abren la boca y sacar la lengua. Hablo en idiomas incomprensibles que solo ellos saben descifrar, me susurran, me incitan, me provocan ansiedad. Seres oscuros que me usan, seres sin rostro, sin forma alguna. Tengo contracciones, me abro, me cierro, y exhalo un último aliento. Luego llega la calma, ellos se van, quedo vacía e inmóvil, pero envuelta en paz.

AuraLuna

Incomprendida

Elena caminaba de un lado al otro, nerviosa, sosteniendo un pedazo de pan mientras pensaba si comerlo o dárselo a las gallinas.
- Es que no te entiendo. La gente normal habla, se comunica con palabras y dice lo que piensa. Y tú eres anormal, porque pretendes que te entienda cuando te quedas callada- le decía él.
- ¿Realmente piensas eso? Entonces creo que me equivoqué en confiarte ciertas cosas. Porque yo no soy normal, no soy gente común como tú. Soy diferente, hablo con los ojos y las manos, hablo, maldita sea, luego de pensar bien si vale la pena mi respuesta. ¿Quieres una conversación plana y trivial? Háblame entonces del mensaje ridículo que dio el gobernador del país, del envoltorio mal hecho que tienen los chocolates y que cuesta abrirlos, háblame del loco vecino que deja la basura tirada en todo el césped por días. Pero no me vengas a decir que soy anormal solo porque no entiendes que veo lo que tú no. Yo veo el agotamiento en el gobernador, veo en el chocolate el trabajo que h…

La rosa solitaria

El maestro Smith reposaba en su cómoda silla de cuero, sosteniendo una copa de vino blanco. Era sábado en la tarde, el día en que podía darse el gusto de disfrutar del silencio en su espacio preferido: el estudio.
De entre tantos libros que tenía a su disposición, siempre volvía a leer su preferido: "La rosa solitaria". No se cansaba de encontrar algo nuevo, como si leyera sus propios pensamientos. Tal vez el hecho de que fue escrito por un joven de unos veinticinco años influía, pero la belleza en las letras, la forma en la que poco a poco el personaje maduraba, lo hacía sentir el protagonista de aquella novela. A la segunda copa de vino se detenía en uno de los párrafos de mayor impacto. Decía: "... ella no sabía que la amaba, pero tampoco quería que lo supiera. Mi ignorancia podía estropear su pasión por las flores, su vasto conocimiento, ese que nadie ponía en valor. Porque ella era una rosa, crecida entre las grietas del cemento, pisoteada muy seguido por seres ins…

Invasion

No te di permiso para que te quedaras en mi mente. ¿Ahora como dejo de pensar en ti? Sal, por favor, porque si esta noche vuelvo a pensarte, en mis sueños te haré tan mío, que al despertar sentirás que dejé parte de mí en tu cama, y el olor a canela cubrirá tu casa. Entonces sabrás lo que se siente pensar en alguien todo el día.

AuraLuna

Inyección intrapiernosa

Dícese inyección intrapiernosa: instrumento útil que penetra la piel, principalmente con propósitos de salubridad para el cuerpo y la mente, usado entre parejas, sin limitarse a usos solitarios (este último es una copia de la inyección original, un genérico). Esta inyección puede variar de tamaño, y en algunos casos el piquete puede ser de mayor intensidad, por lo que se aconseja respiración profunda antes, durante, y después. En caso de utilizar la inyección genérica, procure tener mano firme y total concentración. Las dosis pueden variar dependiendo de las necesidades de cada individuo, ya que no existen especificaciones sobre su uso. En caso de tener algún malestar, ardor o sangrado, pídale de inmediato al portador de la inyección que revise el canal inyectado y determinar si debe ser retirada unos segundos. Los efectos secundarios también varían, pero según estudios, puede experimentar ligeras convulsiones, contracciones abdominales, sudor, mareos, pérdida momentánea de la concien…