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Mostrando las entradas de julio, 2014

No sientas miedo, amor, yo estoy contigo

Cada día pasado es una historia escrita. No sientas miedo, amor, yo estoy contigo en tu nuevo viaje. Cada paso recorrido es tan solo una pieza del juego. Pero siempre ganaras, a veces solo se pierden fichas, pero siempre hay una meta.Alza tu cabeza, y disfruta de lo que has vivido hasta hoy. Siente la libertad correr por tus venas, y sonríe ante el nuevo porvenir. Es un camino incierto, pero seguro sera lleno de sorpresas. No sientas miedo, amor, yo estoy contigo. Tus victorias serán las mías, y tus penas serán mis tristezas. No te arrepientas del lugar al que llegaste, hoy regresas con nuevos objetivos y regalos invaluables. Una vida no es suficiente? No lo se, tal vez solo debemos ser felices en cada aventura hasta que la vida nos lleve al otro lado. Escribe tu historia, y guárdala en tu boca sobre mi piel. 
...Recuerda que cuando miras la luna, yo también la observo, cómplice de nuestro amor.
AuraLuna

La fantasía...

Lagrimas de ácido

A cuenta gotas van cayendo, lentamente. Es tan doloroso, que ni siquiera los pensamientos pueden fluir naturalmente. Me queman las mejillas, y mi garganta parece que desea salir de mi, partiéndose en dos. No se cuando sucedió, ni como, y mucho menos porque. Pero me duele tanto, que puedo sentir como mi alma se me escapa por la boca. Nadie conoce el motivo de mi muerte lenta, pero no tengo intención de dejarlo salir. Hoy me ahogare en la pena de mis lagrimas de ácido, sucumbiendo a los minutos que van muriendo conmigo.

AuraLuna

Entonces escuche el silencio...

Y entonces el silencio se hizo escuchar Hablándonos sin mover los labios Sintiéndonos sin tocarnos la piel Nos amamos, sin siquiera notar como el mundo dejaba de ser Y fuimos solo uno, viendo con los mismos ojos
Y entonces el silencio se hizo escuchar Cuando desperté del sueño y note que ya no estabas Viendo la sombra del recuerdo que eres hoy Sosteniendo en mi mano mi corazón que es solo tuyo Y que no encuentra la hora de palpitar dentro de ti
Entonces escuche el silencio... Y supe que eras tu, el único, el inmortal La única piel en donde me quiero perder Los únicos ojos con los que deseo despertar

AuraLuna

El amor...

En secreto...

Entre copas y copas con aquel viejo amor, me di cuenta que algo me faltaba algo. Como si en la noche faltara la luna, o si en las profundidades faltaran las sirenas. Entre risas medianas y conversaciones profundas, me di cuenta que me faltaba tu risa abierta, y tus conversaciones simples y triviales. Supe sin duda, que te habías convertido en mi tatuaje imborrable, en mi chispa sanguínea y el toque de sal a mis historias. Supe que tu nombre jamás saldría de mi cabeza, y rondaría en las noches por mi subconsciente. Y aunque he tomado un camino lineal y recto, donde deberé sacrificar tiempo, sangre y sudor, supe que te habías transformado en mi musa definitiva, en la imagen para cada acto, en las letras para cada oración camuflajeada. Tal vez el tiempo me exige que camine junto a otra mano, quizá para crecer un poco más y estar lista ante el mundo cruel. Pero lo único que me ha dejado es la libertad de escoger hasta cuando, y como comenzar una nueva historia contigo. Solo espero que es…

Bajo el árbol de flores violetas

Diminutas florecillas violetas caían lentamente sobre el césped recién cortado. Lia reposaba sobre el fresco patio delantero de su casa, mientras miraba las pequeñas bolas de nubes sobre el cielo azul. Respiraba tranquila y serena, mientras el viento comenzaba a soplar algo mas fuerte. Su cuerpo comenzó a llenarse de aquellas florecillas violetas, y el susurro de una profunda voz acaricio las ondas de su mente. Lia sonrió, sabiendo de quien provenía aquella voz y se dejo llevar por la caricia suave de una mano que la invitaba a entrar a un sueño momentáneo, una imaginación donde solo ella y el podían entrar. Sus pies llegaron nuevamente hasta aquel árbol, y parada a su lado, observando la llegada de la noche, le confeso nuevamente su amor eterno. Dejo su cuerpo livianamente recostado sobre las rendillas, mientras era consiente de que aquellos ojos miel verdoso la observaban, tal vez sonriendo, o quizá mucho mas intrigado. Te amo, y volveremos a estar de la mano, esta vez sintiéndonos…